Hoy acaba un
ciclo, o empieza otro, para los que se empeñan en medir las cosas quizás
simplemente por que así es más fácil poder recordarlas u ordenarlas de alguna
manera, o controlarlas. Y yo que siempre trato de huir de toda clase de
formalismo social, de imposiciones atávicas, quiero dejarme llevar esta vez por la costumbre de hacer borrón
y cuenta nueva.
Me
entristece ver como nos hundimos, a donde estamos llegando perdidos en la espiral descendente a la que nos dejamos
conducir por estos hipócritas que nos meten el miedo en el cuerpo
desde sus púlpitos, escaños acolchados y televisiones que nosotros "religiosamente" les pagamos, llena la boca ( sucia
como su alma, si la tienen) con palabras como patria, sacrificio, solidaridad, mientras mantienen sus cuentas bien protegidas en paraísos fiscales, y cómo consiguen, siempre
lo hacen, mantenernos divididos, enfrentados incluso, para seguir gozando cuando no abusando de sus
privilegios dudosamente ganados. Espero que este año que comienza no les vaya
tan bien, de nosotros depende, y que estemos aprendiendo la lección que nos dan, no con su educación
manipuladora y represiva a las nuevas y buenas ideas, si no desde la calle, no perderé un
segundo más de mi tiempo en esta escoria ( que podria) ya que ni esto se merecen. Que se jodan ellos.
Sí quiero
recordar con cariño a todos los que me quisieron y me quieren, a los que
estuvieron y ya no están, y a los que vendrán, por que son los únicos que
merecen la pena, en estos y en todos los momentos de mi vida. A mis amigos,
pocos, los de verdad, los que siempre están ahí incluso en la distancia, a mi
lucero, aún tierna como un brote, a la que quisiera darle un mundo mejor del
que se está encontrando y que ya empieza a entender no sin sorpresa, y a ti,
sobre todo a ti por tu paciencia, tu generosidad, tu gran corazón en el que
cabe tanto y tantos, tu juicio maduro, por tu
exquisito, apasionado y contagioso gusto por las artes, por recordarme el valor del tiempo ( ay, el tiempo), y enseñarme a apreciar algunas
cosas nuevas y a desempolvar dulcemente algunas que creía
olvidadas, por devolverme las mariposas,
por ser, por estar. Siempre…
A ti y a
todos vosotros os deseo de corazón no un feliz año, si no una vida dichosa. Con o sin mi presencia cercana.
Amén
