domingo, marzo 30, 2014

Cifras como espinas.



49…
49 pasos dirigidos a ninguna parte.
49 tropezones en estas botas de cordones trabados.
49 abrazos perdidos, 49 suspiros, algunos menos “te quiero”.
49 latidos de un corazón magro que chirria sin la crema de tus besos.
49 silencios incómodos, otros tantos gruñidos bajo el agua.
49 muescas en el cañón de un revolver olvidado en el arcón.
49 rayas de tiza en grupos de a cinco en esta celda sin rejas ni paredes.
49 latigazos a espalda desnuda, sin bálsamos ni sacramentos.
49 tic-tac en las manecillas de este minutero implacable.
49 primaveras, con sus 48 inviernos, algunos largos y grises, otros ligeros y cálidos, tanto que apenas parecieron.
49 estrellas en mi cielo y tan sólo una luna, tan nueva que apenas es cuarto creciente, pero de luz tan intensa que aparece llena en mi cosmos.

Y me vale.

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