49…
49 pasos dirigidos a ninguna parte.
49 tropezones en estas botas de cordones trabados.
49 abrazos perdidos, 49 suspiros, algunos menos “te
quiero”.
49 latidos de un corazón magro que chirria sin la crema
de tus besos.
49 silencios incómodos, otros tantos gruñidos bajo el
agua.
49 muescas en el cañón de un revolver olvidado en el
arcón.
49 rayas de tiza en grupos de a cinco en esta celda sin
rejas ni paredes.
49 latigazos a espalda desnuda, sin bálsamos ni
sacramentos.
49 tic-tac en las manecillas de este minutero
implacable.
49 primaveras, con sus 48 inviernos, algunos largos y grises,
otros ligeros y cálidos, tanto que apenas parecieron.
49 estrellas en mi cielo y tan sólo una luna, tan nueva
que apenas es cuarto creciente, pero de luz tan intensa que aparece llena en mi
cosmos.
Y me vale.

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