jueves, octubre 09, 2014

Todo




Todo empieza en tu boca amapolada 
de pétalos calados de aguardiente
donde beberme un mar no es suficiente
para saciar este ansia acanallada.

 Todo vive en tu boca, especialista
en pintar con su lengua caracolas
de requiebros que me dejan en bolas
rendido a tu elegancia acuarelista.

Todo acaba en tu boca peregrina
cuando suelta un adiós a bocajarro
que me arrastra al sabor de las cantinas

Igual que lamentara el triste charro
penando su pesar por las esquinas
si no tengo tu boca me desgarro.


Imagen: Una buena samaritana, con la que estoy en deuda. Gracias.

jueves, agosto 21, 2014

Lagartija



Pequeña lagartija en sol de esquina
tierno brote, yema de darlingtonia
Gus sin Jack, Cenicienta sin madrina
tú en tu Londres yo en mi California.

Ya son once y nunca me he atrevido
a pensarte con más de los que vienes
que me asusta el futuro conocido
inverso al tanto vales tanto tienes.

Tu pulso es mi salud mi tentetieso
eres mi estrella errante lo confieso
te tengo aquí grabada al aguafuerte.

Canija, salamandra de cornisa
no habrá quien me separe de tu risa
mas que el duelo final de echada suerte.

jueves, julio 31, 2014

маргаритка






                                                Sobre asuntos de amor algo he leído
                                                también algo viví, no tengáis duda
                                                que sin saber amar como Neruda
                                                me la jugué, sentí, salí escocido.

                                                De la parte  filial voy bien servido
                                                por beberme tu risa rezo a Buda
                                                lo demás, sin mentiros, me la suda
                                                los que han de estar están, el resto olvido.

                                                No trueco margaritas en despojos
                                                que la verdad se desnuda en los ojos
                                                lo que sé, lo aprendí por ciencia infusa.

                                               Antes de que sean festín de cerdos
                                               encañono directo a mis recuerdos
                                               y las deshojo en tu ruleta rusa.

lunes, julio 14, 2014

Atrapado


                                       
       

                                   Tan loco por tu boca de convento
                                   tan ciego que viví por tus encantos
                                   lo que fingiste en mi le diste a tantos
                                   soñando que era yo tu gran aliento

                                   Despierto ya, de nada me arrepiento
                                   y no habrán Waterluses ni Lepantos
                                   que nos sobran Montoyas y Tarantos
                                   pesadilla te vas, besos al viento

                                   La timba se jugaba mi alma herida
                                   y en los dados puse todo mi empeño
                                   gané a Hipnos y a Somnus la partida

                                   Y pudiendo elegir, ni Dios ni dueño
                                   que no hay Morfeo que valga tanta vida                     
                                   para vivirla  atrapado en tu sueño 

miércoles, junio 25, 2014

Más que piel.





Te tengo y no, maldita suerte artera,
ilusión de aprendiz de barra libre,
ignorante del hecho indiscutible,
de que el amor es dama pasajera.

Te quiero y no, confieso que he vivido,
ladrona de mis besos de buhardilla,
no me dobles el sueño en pesadilla,
y deja el porvenir en el olvido.

No atiendas al reloj, maldita esfera,
que una hora contigo es gloria pura,
y endulza con tus mieles la amargura,
de saber que esta dicha es pasajera

Vístete con mi piel, no saldré ileso,
pero abriré con ansia tus cerrojos,
cúlpame del delito, tenme preso,
del delirio que prometen tus ojos.


lunes, abril 07, 2014

El arte de las musas.



Nothing else matters. Versión de Apocalyptica.

El otro día oí de pasada una noticia que me tuvo pensando durante un buen rato.

Resulta que hay una “enfermedad”, que no es enfermedad ni trastorno a la que llaman anhedonia musical, esto es, la total ausencia de estímulos placenteros al escuchar música.

Tendréis que disculpar mi ignorancia en este asunto de enfermedades oficiales u oficiosas, pero nunca sentí excesivo interés en conocer tantos tipos de dolencias como hay, algunas terriblemente dolorosas o estéticamente crueles, ni por curiosidad ni por morbo, de ahí que salvo las que me han tocado de cerca a mí y los míos y alguna otra de inevitable conocimiento por su repercusión social no sepa del resto más que por casualidad como es el caso.

Ni conocía esta afección ni se me había ocurrido pensar que pudiera existir algo semejante.
El simple hecho de pensar que ningún tipo de música es capaz de erizarte el vello de la nuca me produce vértigos. 
Y es que no conozco a nadie que no haya cantado, bailado, silbado, reído, llorado, gritado o gemido, a nadie que no se haya sentido emocionado alguna vez con el viejo arte de combinar los sonidos y el tiempo.

Sin contar entre estos alardes de emoción con aquellas músicas que se suelen escuchar sustentadas en gran medida por la ingesta por diferentes vías de estimulantes de todo tipo y otras hierbas, valga la redundancia, la música tiene esa capacidad que yo creía universal e inherente a la raza humana en sí, de producir emociones tan intensas que en algunos casos conducen al delirio o al éxtasis.

Que no es lo mismo que les suele ocurrir a los/as adolescentes ante la visita de su ídolo/a de turno, más cercano a las calenturas del acné que a placer real por los sonidos, al menos en la mayoría de casos.
Aún así se me hace cuesta arriba pensar que hay personas que no tienen algún recuerdo, preferible aunque no necesariamente dulce, ligado a alguna canción, que imagino que en este caso vale para relacionarlo directamente con el placer ( prefiero los recuerdos positivos) que produce escuchar de nuevo esas melodías.

Desde las impagables nanas con que nos han acunado cuando apenas identificábamos su significado, ni falta que hacía, a los conciertos con el grupo de amigos, la tonada del primer baile con sobe incluido, la inevitable “nuestra canción” de pareja, a las ocasiones de irrepetible gozo escuchando lo que nos apetece en soledad, algunos viajes y alguna que otra aventura, pasando por la baladita con cena y velas de “esta noche sí”, la música nos acompaña en muchos e importantes momentos de nuestra vida, afortunadamente.

Conste aquí mi eterno agradecimiento a quienes se dedican a endulzar de alguna manera nuestra existencia con más o menos acierto, entregándose a la creación y/o ejecución de la música.
Y como la hay de tantos tipos y para tantos paladares resulta más difícil de digerir el hecho de que algunas personas sean impermeables a cualquier tipo de emoción placentera ligada a esta.

Probablemente la Naturaleza, sabia como dicen que es, les compense con otras experiencias que mitiguen esta, al menos para mí, cruel merma en lo sentimental.
Amén.

Sí, lo de “ídola” era coña. Que eso sólo se puede decir si eres ministro o ministra de cualquier país tercermundista, y ni ahí todos se atreven. Pero eso es otro cantar.

domingo, marzo 30, 2014

Cifras como espinas.



49…
49 pasos dirigidos a ninguna parte.
49 tropezones en estas botas de cordones trabados.
49 abrazos perdidos, 49 suspiros, algunos menos “te quiero”.
49 latidos de un corazón magro que chirria sin la crema de tus besos.
49 silencios incómodos, otros tantos gruñidos bajo el agua.
49 muescas en el cañón de un revolver olvidado en el arcón.
49 rayas de tiza en grupos de a cinco en esta celda sin rejas ni paredes.
49 latigazos a espalda desnuda, sin bálsamos ni sacramentos.
49 tic-tac en las manecillas de este minutero implacable.
49 primaveras, con sus 48 inviernos, algunos largos y grises, otros ligeros y cálidos, tanto que apenas parecieron.
49 estrellas en mi cielo y tan sólo una luna, tan nueva que apenas es cuarto creciente, pero de luz tan intensa que aparece llena en mi cosmos.

Y me vale.

miércoles, marzo 26, 2014

En tierra de hombres



Corre la noticia estos días, de que en un país lejano, más allá de los límites de la Tierra Media, llamado I-spn-ya o España como se le conoce en su lengua propia, murió un gran hombre, a decir de los que le conocieron, según me contó el bardo que pasó por estos pagos no hace tanto.

Al funeral de Estado acudieron todas las personalidades que en ese reino son, muy afligidos y mostrando gran pesar en sus rostros todos ellos. Enterrado con honores de gran guerrero como al parecer lo fue, según el trovador que anduvo muchas fechas por esas tierras extrañas.

Dicen que enfrentó valientemente a sus enemigos en no pocas ocasiones saliendo victorioso en muchas de ellas, cosa de no poco valor en una tierra fratricida y belicosa, y que finalmente acabó traicionado por los suyos, que ambicionaban el poder y las riquezas que eso supone en tierras gobernadas por los hombres, y acabó sus días olvidado por todos, tanto amigos, si aun tenía, como enemigos, sin duda de estos si le quedarían dado el carácter resentido de esta raza hermana.

Sin poner en duda la valía de tal personaje, no deja de sorprenderme la actitud de los hombres ante la muerte, siendo como es tránsito inevitable a su propia condición.

Para los elfos que sólo morimos a causa de una gran pena, o de manera trágica si algún otro nos arrebata la vida, la muerte es cosa extraordinaria salvo en las desgraciadas épocas de las grandes batallas, lejanas por fortuna en el transcurrir del tiempo. Y se puede entender la desdicha al conocer la pérdida de cualquiera de nuestros hermanos.

En cambio entre los hombres, sabedores del castigo infligido por el Único en los albores del mundo a su gran falta, resulta incongruente su reacción a este devenir ligado a su naturaleza.
Y no es que no comprenda la pesadumbre que provoca la ausencia de un ser querido, igual en ellos que entre nosotros. Es más bien el proceder colectivo el que me asombra en estos casos.

Pareciera que en la muerte todos se igualen, ignorantes muchos de que la muerte es sólo un comienzo a la verdadera vida que les fue otorgada. (Y no seré yo quien trate de hacerles ver la verdad). Así en la muerte el indigno se iguala con el honesto, el cobarde con el bravo, el ignorante con el sabio. Y tan sólo en los casos en que la vida les es arrebatada en nombre de la justicia por sus mismos congéneres se les evitan este tipo de eventos públicos y se les niega el llanto común y compartido.

Tanto es así que en muchos casos se han honrado a crueles dictadores y asesinos como si hubieran sido hombres de grandes logros para su género y en otros, los más, mueren solitarios y olvidados los que merecían mil veces más elogios que cualquiera de estos acaparadores de poder, riquezas e injusticias por igual para con los suyos.
Debe ser que su estancia pasajera en esta tierra les hace olvidar a veces quien fue bueno y quien ruín, quien fue leal hasta el fin y quien traicionó la fe puesta en él por otros en algún momento. El que se entregó sin reparos o quien medró con engaños a fin de conseguir sus propósitos en su breve existencia sin reparar en cuanto mal generaba en uno o en ciento.

Y no concibo justicia alguna en esa compasión final, en ese acto figurado a veces, que más parece muestra de caridad a sabiendas de que no volverán a hacer mal ninguno, o que no se les volverá a ver a pesar de todo, que verdadera aflicción.

Una muestra más de la hipocresía en que viven enredados, ciegos tal vez por la premura de su abandono de lo que ellos llaman existencia.

Extraña raza la de los hombres. Pero como dijo Elrond el grande: “No trates de entenderlos, sólo ámalos y muestrales respeto.”

Y en esas ando, aunque me cuesta en algunos casos.

“Y todo aquel que fuere honesto y cabal entre los hombres tendrá un lugar en las blancas naves que parten de Válinor y entre los elfos hermanos hasta el fin de los días”
-D.E.P